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Nueve hábitos muy comunes con los que estás rompiendo tu coche

Artículo de Iván Solera en Motorpasion

No es nuevo, sabemos que cada uno tiene sus manías o vicios al conducir, vicios que son más o menos graves y más o menos peligrosos para la seguridad y también para la integridad del vehículo. Seguro que has visto a más de un conductor circular cogiendo el volante por su parte inferior o con el asiento tumbado como si estuviese echando una siesta…

Hay mucho que escribir sobre eso, pero vamos a centrarnos en esas costumbres, manías o vicios que tenemos y que muchas veces desconocemos que le hacen mucho daño a nuestro coche. Porque no sé si sabías que un gesto tan común y aparentemente inofensivo como dejar la mano apoyada en la palanca del cambio es dañino para tu vehículo.

1. Las manos mejor en el volante

Cuando dejamos la mano apoyada sobre la palanca de un cambio manual estamos forzando los sincronizados (o sincronizadores) del cambio y, a la larga, acabaremos reduciendo su vida útil. ¿De qué estamos hablando? Son esas fabulosas piececitas que nos permiten realizar los cambios de marcha sin necesidad de igualar la velocidad de giro del motor con la del cambio, es decir, nos ahorran hacer doble embrague. Podríamos decir que son pequeños embragues individuales para cada una de las velocidades de la caja de cambios.

Mano Cambio Lo siento Héctor, es la única foto que he encontrado con la mano en el cambio 🙂

Dependiendo de cómo sean los mandos del cambio (directo, por varillas o por cable) podemos apreciar en mayor o menor medida vibraciones y sonido en la caja del cambio cuando apoyamos la mano sobre la palanca (los cables filtran más y pasa más desapercibido). No es un daño que provoque una avería a corto plazo, pero sí con el paso de los kilómetros.

Se trata de una avería muy cara, para su reparación es necesario sacar el cambio y abrirlo para poder cambiar los sincronizados dañados, que generalmente serán los de quinta o sexta, la velocidad más larga que es la que más tiempo llevamos engranada en carretera y la que más sufre esos apoyos innecesarios de nuestra mano derecha (izquierda para los países por los que se conduce por la izquierda).

2. Deja el pie tranquilo en su reposapié

Otra costumbre muy común es dejar el pie apoyado en el pedal del embrague mientras vamos circulando. Y yo me pregunto… ¿para qué? Lo normal es por inseguridad, por miedo a que en un momento dado necesitemos pisar el embrague para que no se cale el motor. Eso hace que alarguemos el tiempo que mantenemos el pie apoyado en el pedal del embrague y al final ahí se olvida y se queda muuuucho tiempo encima, sobre todo en ciudad.

Reposapie

¿Y qué problema nos genera este vicio? Pues un par de ellos, uno mecánico y otro en nuestro físico, porque esa tensión de mantener el pie y la pierna en tensión y semiflexión no es nada buena. En cuanto al problema mecánico depende de la edad de nuestro coche, en los antiguos el collarín del embrague sufría mucho, pero ¿qué es eso del collarín?

Se trata de un rodamiento que empujamos al pisar el pedal del embrague, bien a través de un cable o bien mediante un circuito hidráulico para reducir el esfuerzo que debemos ejercer. En cualquier caso ese rodamiento lo que hace es empujar el plato de presión del embrague para separar el disco y liberarlo, es decir, para desembragar y desconectar el motor de la caja de cambios.

Si el coche es moderno el collarín no sufre tanto porque en muchos casos tiene una especie margen de seguridad para no hacer actuar el rodamiento hasta que el recorrido del pedal es mayor. Pero en cualquier caso no se debe llevar el pie sobre el pedal de embrague porque la avería es costosa, por norma general es necesario sacar la caja de cambios para la sustitución del collarín o cualquier otra parte del embrague (hay casos en los que no).

3. Aprovecha los semáforos para descansar

Todavía peor es el vicio de estar en un semáforo con el embrague pisado y no te quiero ni contar si encima estás sujetando el coche con el embrague en lugar del freno o dando tironcitos de impaciencia a golpe de embrague.

En el primero de los casos estamos haciendo trabajar innecesariamente todo el sistema de embrague excepto el disco, que le tendremos girando libremente aunque sin ninguna ventaja para él. En los dos siguientes casos estaremos sumando además un maltrato al disco del embrague, ya que le obligaremos a friccionar constantemente o a tirones durante la duración del semáforo.

Pie En Embrague

Con esta manía aceleramos mucho la fecha del cambio de embrague, un mantenimiento que depende mucho del estilo de conducción y que, afortunadamente, puede realizarse pasados los 100.000 kilómetros. Y digo afortunadamente porque se trata de una reparación que no es precisamente barata.

4. El punto muerto mortal

Se ha dicho, se ha repetido y se ha vuelto a decir: no hay que poner el punto muerto en las bajadas para ahorrar combustible. Por desgracia hay conductores que lo siguen haciendo y no son conscientes del peligro que significa descender con el coche suelto. Y lo peor es que no puedes decir aquello de allá ellos, porque no van solos por la carretera y otros pueden pagar su imprudencia.

Cambio Automatico

En este artículo hablamos de seguridad mecánica, no seguridad vial, y resulta que esa peligrosa maniobra también pone en peligro la mecánica de tu coche… si tiene cambio automático.

Seleccionar la N o Neutral (punto muerto) en un cambio automático cuando estamos circulando no genera ningún tipo de avería, el problema viene cuando volvemos a seleccionar la D. Ahí el cambio se supone que está diseñado para hacer ese paso en parado, no moviéndose a 100 km/h (por ejemplo).

El paso de parado a adecuar el giro a la velocidad a la que nos estamos desplazando resulta traumático para un cambio que piensa solo y que no está preparado para ello. Por eso al realizar esta maniobra se produce un tirón -como si al reducir de marcha soltases el embrague bruscamente- y estrés para diferentes partes del cambio que pueden acabar cediendo y generando una avería.

Si la reparación de un cambio manual hoy en día no suele realizarse porque sale más rentable poner otro cambio (de desguace y hay casos que incluso nuevo) dado el elevado coste de las piezas y la mano de obra, imagina la factura que se puede preparar si hay que abrir una caja de cambios automática.

5. Calienta calienta, pero hazlo bien

Aquello de arrancar el coche y dejarle cinco minutos a ralentí para que coja temperatura es algo del siglo pasado. No es malo para el vehículo, pero sí lo puede ser para tu salud por los gases que se emiten si lo haces dentro de un garaje, como por desgracia vemos y padecemos muchas veces a diario.

Temperatura

Está bien calentar la mecánica, pero no olvidemos que la mecánica del vehículo no se compone sólo del motor. Con esta maniobra lo único que hacemos es dejar que el propulsor coja temperatura, así que de nada vale estar cinco minutos intoxicando a tus vecinos si luego sales a ras.

Piensa que la caja de cambios no ha calentado durante ese previo que has realizado, tampoco los frenos, ni los neumáticos, ni la suspensión y tampoco los amortiguadores o la dirección. Por eso es mucho mejor salir despacito y rodar suavemente y sin brusquedades durante unos minutos, así toda la mecánica y parte rodante del coche coge temperatura al tiempo y no forzamos ninguno de sus elementos antes de llegar a su temperatura de trabajo.

Las posibles averías son muy variadas si no calentamos correctamente, desde hacer funcionar el cambio con su aceite frío (falta de engrase por estar más denso), hasta forzar el embrague, las pastillas de freno o incluso reventar un amortiguador por tener el aceite helado y pasar deprisa por un bache muy pronunciado.

6. Cuidado con el ahorro

Seguro que estás cansado de leer artículos y consejos para realizar una conducción más eficiente, ecológica y ahorradora, donde la base en teoría debería radicar en la antelación y en evitar brusquedades, pero que suelen acabar centrándose en la ley de una marcha cada diez kilómetros hora.

Se supone que en cuanto empiezas a mover el coche debes engranar segunda, a 30 tercera, a 40 cuarta y así sucesivamente. Todo muy lógico aparentemente, pero si seguimos a rajatabla esta norma podemos encontrarnos circulando en sexta casi al régimen de ralentí si nuestro coche tiene unos desarrollos largos. Parece poco sano.

Cuenta vueltas

Si siempre llevamos el motor trabajando a regímenes bajos consumiremos menos combustible (aunque en ocasiones esto no es tan cierto, he hecho pruebas de consumo en las que he conseguido mejores registros acelerando más en determinadas circunstancias), pero estaremos haciendo un flaco favor a nuestra mecánica.

Si conducimos en el llamado modo taxista no permitiremos que los gases de escape lleguen a la temperatura de trabajo óptima, lo que no dejará trabajar correctamente al filtro de partículas o la válvula EGR (si tu coche lleva ambos elementos). También tendrás problemas de acumulación de carbonilla y el motor perderá reprís.

Es más, si eres de los que apura y apura las marchas largas hasta el punto de generar vibraciones en determinados momentos, que sepas que puedes llegar a estropear las transmisiones por esos traqueteos a los que las estás sometiendo. No se trata de correr, pero sí de hacer trabajar al motor a un régimen lógico que le permita quemar la mezcla correctamente, desahogar y deshacerse de los residuos que genera.

7. Calma y técnica ante los guardias tumbados

No podíamos dejar de comentar lo dañinos que pueden resultar los reductores de velocidad, resaltos, badenes, guardias tumbados o como los quieras llamar. Su función es la de obligarnos a reducir la velocidad, pero la tendencia es intentar pasarlos lo más rápido posible para frenar lo mínimo ¿a que sí?

Reductor de velocidad, resalto, badén, guardia tumbado Foto: AMD

Los hay diseñados para hacer daño, seguro que has sufrido en tus carnes alguno que otro de esos que, más que un resalto, parece un escalón. Sean como sean lo lógico es sobrepasarlos a la velocidad correcta, ya sea la legal o, en algunos casos todavía más despacio, concretamente la que permita la integridad de nuestro vehículo.

Aquí encontramos varias conductas que hacen mucho daño a nuestro coche, la primera y más llamativa es la de pasar por estos reductores sin hacer caso a la función para la que se instalaron, es decir, sin reducir la velocidad o, dicho más coloquialmente pasar a toda leche. Mal, no es bueno por ningún lado que lo mires, no es bueno para la seguridad, para tus puntos del carné ni para tu vehículo, así que mejor no lo hagas.

En el coche encontramos varios puntos que sufren con estos baches artificiales, los neumáticos son los que primero se llevan el golpe y, aunque no lo parece, lo sufren y envejecen antes. La suspensión y la amortiguación también se están forzando, no es normal que rompan de repente, pero reducen su vida útil de forma acelerada. Igual que las articulaciones, los silentblocks y rótulas se llevan un maltrato y luego, con el paso de los kilómetros, el coche vibra y suena como una cafetera por culpa de las holguras.

Expliquemos qué es un silentblock por si acaso. Dicho muy sencillamente son piezas de goma y metal que se utilizan como unión entre otras piezas para amortiguar ruidos y vibraciones. ¿Dónde podemos encontrar silentblocks? Pues en los anclajes del motor (los llamados tacos de motor) y en los puntos de anclaje de los brazos de las ruedas (trapecios, tirantas, etc.) por ejemplo, estos son los que más sufren tus excesos en los resaltos.

Pasar los resaltos de lado es una solución (y despacio) si son bruscos para que el golpe no llegue directo y a la vez a las dos ruedas, si lo afrontamos en diagonal reducimos el impacto. Eso sí, no siempre ataques primero con la misma rueda y ve compensando.

Y por supuesto nunca entres frenando en uno de estos resaltos, si ves que vas pasado frena todo lo que puedas antes de llegar a él, pero levanta el pie del freno antes de que las ruedas contacten porque lo único que conseguirás será multiplicar el efecto dañino de tu exceso y además tendrás la posibilidad de golpear los bajos, lo que puede acabar muy, muy mal, desde una rotura de alguna parte móvil hasta agujerear el cárter, perder el aceite y acabar para siempre con el motor de tu querido coche.

8. No fuerces los giros

Hemos hablado de silentblocks y los daños que reciben en los baches, pero en parado también podemos forzar las articulaciones de la dirección y suspensión si no estamos atentos. Hace años era poco frecuente porque los coches no tenían dirección asistida, pero ahora sí que se producen sobreesfuerzos innecesarios.

Direccion

¿Sabes cómo? Girando la dirección en parado y con el freno pisado. Claro, con dirección asistida puedes hacerlo sin problema y es posible que no hayas conducido nunca un coche sin este sistema. En coches sin dirección asistida no se solía maniobrar así para evitarnos esfuerzo y poder girar con más facilidad. Lo normal era girar sin frenar y preferiblemente con las ruedas en movimiento.

Pues ahora también deberíamos hacerlo así para reducir el esfuerzo de la dirección y sus diferentes partes móviles. Si por comodidad prefieres girar en parado, al menos no lo hagas pisando el freno, así las ruedas girarán con mayor facilidad y reducirás los esfuerzos. Ah! y no llegues al tope de dirección (y menos con fuerza) si no quieres que un día se oiga un “psssiiiiiii” y salga un chorro de aceite rojo por uno de los lados al haberte cargado la dirección asistida.

9. La reserva no está para gastarla

La luz amarilla de la reserva nos avisa de que el depósito de combustible está casi vacío y que tenemos un mínimo de unos 50 kilómetros para que se vacíe del todo y nos quedemos tirados. No sé si sabes que si te quedas tirado en mitad de la carretera sin combustible te pueden multar por generar una situación de peligro para ti y para el resto de usuarios de la vía. Es tu responsabilidad y no se trata de una avería.

Reserva

Una avería es lo que puedes provocar si juegas mucho con esa lucecita. Lo mejor es temerla como al lobo y, en cuanto se enciende, iniciar la búsqueda de una gasolinera. Con esta actitud podrás ahorrarte no sólo una avería y un buen puñado de euros (en algunos coches muchos euros), también te ahorrarás quedarte más colgado que una paraguaya.

En teoría el depósito de combustible de tu coche está limpio como la patena, igual que el de las gasolineras en las que repostas y las cisternas de los camiones que las suministran. Por tanto el combustible que tu motor quema debería estar tan bonito como el que sale en los anuncios de las grandes petroleras, tanto que hasta te dan ganas de prepararte un cóctel de 98 octanos.

Pero la realidad es muy distinta y por eso se utilizan filtros de combustible. El depósito tiene suciedad, una suciedad que en parte se encuentra suspendida en el combustible pero que tiende a hacer posos o a quedarse semisuspendida en el fondo del depósito. Por eso si jugamos a apurar la reserva empezaremos a beber de esos posos.

Y si esto sucede podemos obturar el o los filtros de combustible, lo que hará que el motor se pare y no vuelva a arrancar aunque llenes el depósito. Pero hay más, esta es la avería barata. La avería cara es que tengas la suerte de que la bomba de combustible llegue a succionar parte de esa suciedad del depósito y decida pararse (y no es raro que suceda). Te toca llamar a una grúa para ir al taller y desembolsar cienes de euros sólo por no haber repostado unos kilómetros antes.

Opel Corsa Motorpasion 130

Y para terminar no he querido incluir un décimo punto porque me parece demasiado repetitivo, pero es la falta de cuidado que generalmente sufren los neumáticos. Se ha escrito por activa y por pasiva, así que sólo voy a enumerar y a pasar por encima estos cuidados mínimos e importantísimos que muchos (la mayoría) olvidan por completo: revisar la presión al menos una vez al mes, no restregar los neumáticos con los bordillos al aparcar, no golpearlos contra los bordillos con fuerza y no aparcar con una o varias ruedas medio subidas al bordillo.

¿Por qué tu coche huele de una forma y no de otra?

Aparte de la vista, el oído, el gusto y el tacto, el olfato es uno de los sentidos que más hacen disfrutar, sobre todo cuando nos compramos un coche nuevo. Seguro que la gran mayoría de vosotros os acordáis del olor que traía vuestro coche cuando salíais del concesionario, después de haberlo comprado. El olor embriagador a coche nuevo es algo muy característico de cada marca, gracias a un concienzudo trabajo realizado llevado a cabo en los materiales.

Los olores, van ganando peso y cada vez son una estrategia de venta más para atraer al ser humano hacia un producto.

Cada marca tiene su olor particular en función de los compuestos volátiles empleados y las medidas utilizadas para preservarlo.

Calentando el coche a más de 60 grados para que huela

Las pruebas en cuanto a olores, para evaluar un olor como correcto y agradable, son duras e intensas, tanto que algunos fabricantes llegan a calentar el coche a más de 60 grados para comprobar cómo huelen sus diferentes componentes. Y es que con el calor se hace mucho más sencillo diferenciar los olores.

Los olores son, cada vez más, una estrategia de venta para atraer a las personas hacia un producto

Otras recogen piezas del material usado en el interior de los coches para guardarlo en botes, que son calentados a 80 grados y posteriormente, olfateados.

Incluso se sirven de una comisión de expertos en la materia, que se encargan de escoger varios ejemplares al azar de varios modelos de la cadena de montaje para olfatearlos.

¿A qué es debido el olor a coche nuevo?

Toyota Gt86 2017 Interior del nuevo Toyota GT86

El característico olor a coche nuevo viene a ser producto de los plásticos y adhesivos que se han empleado en su interior. Durante el proceso de fabricación se dejan inestables algunos materiales para que, una vez construido, los componentes internos utilizados liberen compuestos orgánicos volátiles en un proceso de desgasificación.

Aparte de los citados componentes, que liberan compuestos volátiles en el habitáculo del vehículo, hay otros muchos procedentes de la pintura, lubricantes, alfombras e incluso tratamientos del cuero.

La liberación de los compuestos volátiles viene a mantenerse aproximadamente unos dos meses desde que se fabrica el vehículo, aunque depende en gran medida de la ventilación interior del mismo.

El olor a coche nuevo suele desaparecer después de aproximadamente 6 meses

Concordar los distintos olores para formar una única sensación no es un proceso sencillo y aunque en un principio pueda parecer un aspecto subjetivo a cargo del experto olfativo, lo cierto es que siempre hay un acuerdo en determinados olores agradables y desagradables.

Sin embargo, y a pesar de que los expertos se hayan centrado en que el olor a coche nuevo se mantenga dentro de una sensación agradable dentro de los razonable, lo cierto es que el olor a coche nuevo, desaparece después de aproximadamente 6 meses.

 

Quimico

¡Cuidado con algunos de estos ‘olores’!

Durante las 24 horas después de la fabricación del vehículo pueden encontrarse más de 7 miligramos de compuestos orgánicos volátiles en el interior, según la Universidad de Texas. Aunque en el primer mes ya se reduce esta cantidad en un 90 por ciento.

En estos miligramos hay algunos componentes que son tóxicos, entre ellos el benceno —catalogado de cancerígeno—, según detectaron los investigadores del CSIRO (Organización Científica e Industrial del Commonwealth), apuntando que podían ser la justificación en casos muy puntuales de dolores de cabeza e irritación en los conductores.

Por este motivo, los expertos recomiendan especial precaución con la ventilación durante los primeros días de utilización de un vehículo nuevo.

Cada marca tiene un olor particular, en función de los compuestos volátiles utilizados y las medidas que han sido utilizadas para preservarlos, por ello es fácil vincular un aroma a una firma para alguien que esté acostumbrado a conducir diferentes modelos.

Los fabricantes no dejan nada al azar y redoblan esfuerzos para que esos olores, que desprenden los vehículos nuevos, no sean nocivos para la salud

Entonces, ¿tenemos que tener miedo al olor a coche nuevo?

Nada más lejos de la realidad, puesto que ya en 2007 otro estudio de la Universidad Técnica de Múnich, publicado en la revista Environmental Science & Technology, demostró que la toxicidad encontrada en los vehículos nuevos era muy baja, reduciéndose mucho más, pasadas muy pocas semanas.

Todo esto de lo que hablamos no es mera casualidad, los fabricantes no dejan nada al azar y mucho menos cuando se trata de un tema fundamental como es la salud. Por ello, sus esfuerzos han estado centrados en que esos olores que se desprenden en los vehículos nuevos no puedan afectar en la salud.

 

Toyota Gt86 2017 Presentacion El nuevo Toyota GT86 2017

¿Sabes qué existe marketing olfativo?

El desembolso que hacen tanto en marketing como en satisfacción del cliente es tan elevado, que incluye hasta qué tipo de olores quieren para sus coches. Por ello, cuando nos subimos a un coche nuevo en el concesionario el olor juega un papel importante, a veces casi sin que nos percatemos nos puede llevar a tomar una decisión u otra, es los que se denomina marketing olfativo.

El empleo de olfateador de coches

El momento de comprar un coche va mucho más allá de la propia emoción propia de la adquisición. Tanto los ingenieros como los diseñadores cuidan hasta el más mínimo detalle, tanto del interior como del exterior del vehículo y entre ellos, es fundamental el olor a coche nuevo, algo que como hemos visto con el tiempo se acaba disipando, pero que durante algunos meses aquellos que entren en tu vehículo te dirán: huele a nuevo. Por ello, existen departamentos especializados que se encargan de olfatear el interior de los coches antes de que salgan al mercado, para lograr el tan preciado olor a coche nuevo.

Estos expertos en olfato tienen una profesión tan desconocida como singular. De hecho, este tipo de personas, que trabajan junto a equipos multidisciplinares, entre los que se incluyen investigadores y diseñadores, suelen ser especialistas químicos, que se encargan de analizar todos los materiales mecánicos de un automóvil para evaluar si los olores que desprenden son los correctos.

Como podrás imaginar este tipo de profesionales que cuentan con la nariz muy entrenada no pueden estar sometidos a fuertes olores, caso de la colonia o del tabaco.

La próxima vez que entres en un concesionario y huelas a coche nuevo, recuerda que éste no es casual y que detrás de ese aroma hay un largo camino recorrido.

Fotos: Fogonazos, María Mukhina

¿Quieres vender tu coche y no sabes cuánto vale?

Vender coche

Aunque hay relaciones que se empiezan pensando en que van a ser para siempre -o a muy largo plazo- a veces hay que terminarlas anticipadamente. Puede que un día te veas en la necesidad de vender tu coche, por no cumplir ya con tus necesidades, por no poder mantenerlo, por irte de viaje… Y aquí empieza un camino -que puede ser muy tortuoso- con una pregunta interesante: ¿a quién se lo vendo y por cuánto?

Hay dos caminos principales, el de vendérselo a un particular, o hacer un trato con un compraventa. En el primer caso vamos a tener que invertir un tiempo en publicar anuncios en uno o más portales, periódicos, etc. Tendremos que hacer que el interesado venga hacia nosotros, que acepte el precio que ponemos, y que luego no surja ningún tipo de problema. ¿Cuál será ese precio? Hay que fijarse en cuánto se cotizan los coches similares al nuestro en edad y kilometraje para hacernos una mínima idea, descontando que puede haber precios inflados (cotización poco realista). Incluso en el caso óptimo, también habrá que dedicar un tiempo para el papeleo, lo cual son más molestias.

¿Cuál sería el precio justo? Aunque a nivel estrictamente personal nuestro coche tiene un valor, el mercado no opina lo mismo, un coche es un bien que se va depreciando con la edad y los kilómetros (al menos los que no superan las cinco cifras) y aunque se encuentre en un estado perfecto, será difícil que nos den por él más de lo que el mercado establece. Puede mejorar un poco con los extras, o demostrando un historial impoluto de mantenimiento en servicio oficial.

Si optamos por delegar el proceso en manos de profesionales, nos ahorraremos unas cuantas molestias. En esta modalidad se realizará una valoración del coche, es decir, se dará un precio en base a unas tablas que utilizan los profesionales (el libro de GANVAM), y si nos parece justo, nos comprarán el coche y se nos transferirá el dinero a la cuenta bancaria; fin de la historia. Obviamente hay que considerar que los profesionales se llevan un porcentaje de la operación para financiar su actividad, un particular puede que quiera dar más dinero, pero para eso hacen falta dos cosas que no siempre sobran: paciencia y tiempo.

Una de las ventajas más claras de dejar el coche en un compraventa es que no habrá que hacer honor a la garantía de seis meses contra vicios ocultos para el nuevo dueño particular. Si tenemos la mala suerte de que el coche le da un problema a su nuevo propietario, y no es algo de lo que hubiésemos avisado antes, se puede convertir en una pesadilla. Hay empresas que no hacen preguntas en ese sentido, se lo quedan como esté, solo cambiará el precio. Ellos tasan el coche, a veces sin compromiso y sin coste, de hecho se puede obtener un precio en su página Web (a precio de mercado), y en la tasación in situ se ajustará ese precio en función del estado real.

Si tener que vender nuestro coche puede ser un mal trago, puede ser muy preferible que ese mal trago dure el mínimo posible… Eso ya es cosa de cada uno.

El síndrome del conductor violento: ¿Qué problemas tienen con el mundo?

 

El síndrome del conductor violento: ¿Qué problemas tienen con el mundo?

Lo más posible es que los conductores violentos no tengan ningún problema con el mundo, sino consigo mismo. Por desgracia, en nuestras carreteras circulan todo tipo de conductores: imprudentes, despistados, agresivos, inconscientes… Pero si hay un tipo de conductor que puede aglutinar todas las malas artes de todos, ese es el conductor violento.

No estamos hablando de personas violentas, sino de conductores violentos, porque aunque en realidad conducimos como vivimos, es bien cierto que mucha gente cambia completamente cuando se sienta al volante. Personas tranquilas, amables y admirables, se transforman en todo lo contrario cuando se sienten bajo la protección del coche.

Agresividad o violencia

La agresividad es una característica de las especies, la competencia por el alimento, por la luz o por la pareja hacen que sea necesario luchar para conseguir lo que se busca. En los documentales de tele, cuando vemos como los animales se pelean, lo hacen para comer, no lo hacen a mala idea.

Pero… ¿y nosotros?

Muchos científicos dicen que el ser humano es agresivo por naturaleza, pero ¿también es violento por naturaleza? Somos violentos por dos razones, la primera porque somos agresivos, y la segunda porque somos creativos, si no tuviésemos imaginación, no seríamos violentos. Esta es una de las conclusiones de un ensayo publicado por cinco expertos de la Universidad de Barcelona titulado “¿Somos una especie violenta?”.

Atropello

Un conductor agresivo “muestra sus cartas”, sabemos que no guarda la distancia de seguridad, ni la guardará, por lo que mejor es quitarse del medio.

Sin embargo, un conductor violento tiene una carta escondida y puede ir más allá, su mente maquiavélica puede haber diseñado una estrategia para que tengas que pagar caro el no haberle dejado pasar en un momento dado o sencillamente cruzarte en su camino. Además, esta violencia es irracional, por eso algunos de estos conductores muestran una especial antipatía, por no decir una palabra más dura, sobre ciertos colectivos (taxistas, ciclistas, camioneros, etc.).

Conductores antisociales, ¿siempre o a veces?

Conducir y compartir la vía con el resto de usuarios es una actividad social, los conductores que deciden no respetar las normas de convivencia, ni mostrar un mínimo de empatía por los demás se convierten en un auténtico problema.

Antisocial

Saltarse un semáforo en rojo, acelerar para no permitir la incorporación de otro coche, acosar al que va delante, y por desgracia un sinfín de situaciones marcan el comportamiento de los conductores antisociales.

No todos los antisociales son violentos, pero en muchos casos ambas conductas van asociadas. Las personas que son violentas fuera del coche también lo son cuando conducen, pero hay otro grupo de personas que únicamente lo son en este segundo caso.

VER PELIGRAR LA PRIORIDAD DE LA QUE DISFRUTAMOS EN CIERTAS CIRCUNSTANCIAS DEL TRÁFICO PROVOCAN CAMBIOS EN NUESTRA ACTITUD Y NOS VOLVEMOS AGRESIVOS Y VIOLENTOS

Existen una serie de factores que aumentan la tensión en los conductores y que “sacan de sus casillas” al más tranquilo. El exceso de tráfico, el ruido o una temperatura insoportable acaban cansando e irritando al conductor.

Según la American Psychological Association, las personas que conducen enfadadas son más propensas a actuar de manera impulsiva, aumentar la velocidad, no respetar las normas y mostrarse más violentas con los demás.

Por otra parte el estudio de Attitudes, sobre la ansiedad y su influencia en los conductores españoles, revela tres situaciones que cambian notablemente nuestra actitud en la carretera: la prisa, la congestión del tráfico y disfrutar de la prioridad.

La prisa hace que 6 de cada 10 conductores cambie completamente su actitud al volante. Por otra parte, disfrutar de la prioridad cuando las señales de tráfico nos dan la razón, o porque vamos circulando correctamente por “nuestro carril” nos produce cierta agresividad. Cerca de un 30% de los conductores se muestra más agresivo cuando otro conductor se atreve a arrebatarle esa prioridad de la que goza, y no vacilará en hacérselo saber de la forma más enérgica posible.

Junto a éstas, aunque en menor medida, un 18% de los conductores adopta una actitud violenta en atascos y embotellamientos, algo difícil de evitar en las grandes ciudades hoy en día.

¿Y qué hacemos si nos topamos con alguien así?

Quizá la regla de oro sea no seguirles el juego, ellos buscan “ganar su partida” a alguien, y tienes que intentar no ser ese “alguien” y no picar el anzuelo. Isaac Asimov dijo: “La violencia es el último recurso del incompetente”. No seas su último recurso y no pagues su frustración.

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“LA VIOLENCIA ES EL ÚLTIMO RECURSO DEL INCOMPETENTE” ISAAC ASIMOV

Enredarse en una guerra de gestos obscenos o de insultos puede degenerar en un grave altercado, y desde luego no acaba en nada positivo. En estos momentos hay que ser un poco práctico, sopesar lo que supone devolverle un insulto o un gesto, u olvidarte de alguien que no merece el menor hueco en tu mente.

Pero aun así, es posible que te veas envuelto en una encerrona y la cosa no pinte bien, pese a todo, puede haber algún margen de diálogo. La mejor forma de combatir la violencia es con razonamientos inteligentes que sean capaces de desmontar la táctica del contrario.

Hombres o mujeres, ¿somos igual de agresivos?

AUNQUE TRADICIONALMENTE LOS HOMBRES HAN SIDO MÁS VIOLENTOS AL VOLANTE, CADA VEZ SE TRATA DE UNA CONDUCTA MÁS COMÚN EN AMBOS SEXOS

La Asociación Civil Luchemos por la Vida realizó un informe analizando la conducta de conductores argentinos, en este informe se detalló que el 9% de los hombres al volante protagonizaron enfrentamientos físicos contra otros conductores, mientras que ninguna de las mujeres consultadas admitió llegar a ese máximo nivel de violencia. Sin embargo, aunque las mujeres resultan más pacíficas, la mitad de ellas reconoce insultar a quien la molesta, el 39% toca el claxon cuando alguien la importuna en su camino.

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Está claro que somos diferentes, y cada vez las conductoras se están volviendo más agresivas, y por desgracia van adquiriendo unos malos hábitos que antes no tenían. Tradicionalmente el coche ha sido cosa de hombres.

En otro estudio realizado por Goodyear en Europa se reveló que los hombres tienen mayor tendencia a conductas peligrosas como, por ejemplo adelantar a varios coches al mismo tiempo, el 58% de hombres frente al 42% de las mujeres, o acelerar para evitar ser rebasado, que lo hace 1 de cada 4 hombres y uno de cada 5 mujeres.

Entrenado desde pequeñitos

Es posible que en un futuro el coche autónomo sea capaz de mostrar todo el civismo que no somos capaces de mostrar los conductores. Pero hasta que eso llegue, lo cierto es que algunos futuros conductores, nuestros hijos, sobrinos, nietos… no están disfrutando precisamente de los modelos de conducta adecuados si queremos eliminar la violencia de las carreteras.

Los niños aprenden por imitación, es el llamado aprendizaje vicario, es decir, hacen lo que ven. Albert Bandura, uno de los psicólogos más reconocidos a nivel mundial, demostró esta teoría con su “Experimento del muñeco Bobo” entre 1961 y 1963. Con estos ensayos estudió el comportamiento de los niños después de ver como los adultos maltrataban a este muñeco, demostrando la enorme influencia que tienen los mayores sobre los niños.

PATRONES ERRÓNEOS DE CONDUCTA Y ENTORNO SOCIAL PUEDEN FAVORECER COMPORTAMIENTOS AGRESIVOS

Únicamente los que veían conductas agresivas de los mayores eran los que también maltrataban el muñeco, sin embargo aquellos niños que no veían conductas agresivas de los mayores, ni siquiera se les pasaba por la cabeza pegar al pobre muñeco Bobo.

Además de los modelos familiares más cercanos, es necesario cuidar mucho el entorno social en el que se mueven los más pequeños y evitar ambientes o amistades que que puedan inculcar algún tipo de comportamiento irrespetuoso.

Dar una educación a los niños basada en el respeto es fundamental y cuando vayamos en el coche con ellos, pensemos bien que nuestras conductas las toman como el camino a seguir. Si queremos que en un futuro la convivencia en las calles sea mejor, la llave la tenemos en nuestra mano.