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Errores más frecuentes durante la conducción

Stefanie Söhnchen (en el blog de car2go)

A menudo se cometen errores al conducir de forma inconsciente. La mayoría de las veces, los conductores no son conscientes de las consecuencias que suponen.

Incluso los más mínimos errores durante la conducción pueden tener consecuencias fatales para el vehículo, el conductor, el copiloto u otros usuarios de la vía pública.

Suele suceder que los conductores no son conscientes de que su comportamiento puede tener unas consecuencias indeseadas. A continuación presentamos algunos de los errores más frecuentes con el fin de sensibilizarte y evitar que se produzcan:

Llevar un calzado inadecuado

Precisamente durante el verano, los conductores tienden a llevar: Chancletas. En verano, este tipo de calzado es el preferido tanto por hombres como por mujeres.

Lo que puede ser muy agradable cuando el calor aprieta, puede ser mala idea cuando se trata de conducir un vehículo.

En una encuesta realizada, el 25 % de los encuestados declararon haberse enganchado las chancletas bajo la alfombrilla del vehículo alguna vez. A uno de cada cinco incluso se le había resbalado la chancleta del pedal.

Por lo tanto: en verano se recomienda al menos llevar consigo calzado de cambio (zapatillas deportivas, sandalias cerradas, etc.) en el coche para poder cambiarse, si fuera preciso, y conducir con seguridad.

Frenado constante al circular cuesta abajo

Al circular cuesta abajo, el vehículo puede tomar mucha velocidad. La mayoría de los conductores reaccionan ante este hecho pisando ligeramente de forma constante durante todo el trayecto cuesta abajo.

Este comportamiento daña los frenos del vehículo. Al frenar constantemente, los discos de freno del vehículo pueden sobrecalentarse ligeramente.

En ese caso, es mejor mantener una marcha más corta. Así, el freno del motor hará que el vehículo frene un poco por sí mismo.

Si no basta con esto, debería dejarse circular al vehículo y frenar de vez en cuando con más intensidad. De este modo someterá los frenos a un estrés menor.

Cambio de vía constante durante un atasco

Esto seguro que te suena: cuando se produce un atasco, parece como si por las vías pudiera avanzarse más rápido que por la propia.  Esto hace que muchos conductores cambien de vía frecuentemente.

No obstante, esto sirve de poco. No solo porque le hacemos la vida imposible al que circula detrás, sino porque al cambiar de una vía a otra contribuye uno mismo a empeorar el atasco.

Discutir mientras se conduce

Por el bien de nuestro vehículo, no deberíamos discutir en su interior. Según la opinión de los expertos, en carreteras alemanas una de cada diez causas de accidente se debe a despistes durante la conducción.

Como es natural, esto no solo se debe a las discusiones, si bien esta puede ser causa de accidente con más frecuencia de lo que pensamos.

Dar marcha atrás demasiado pronto

Este error suele cometerse al aparcar en paralelo: la marcha atrás ya está puesta antes de que el vehículo se haya detenido completamente.

Esto es malo para el vehículo, independientemente si se trata de un vehículo con caja de cambios manual o automática, y en el peor de los casos, puede causar daños en la transmisión.

Virar el volante con el vehículo detenido

Siempre que sea posible, debe evitarse virar el volante con el vehículo detenido.

Las fuerzas de dirección son mayores cuando el vehículo está detenido, lo que genera un mayor desgaste de los neumáticos.

Asiento mal ajustado

Lo que de primera mano sonaría a minucia, en caso de accidente tendría graves consecuencias. Por ejemplo, si durante el accidente se activa el airbag.

Antes de que se produzca una tragedia, el conductor debería tomarse el tiempo necesario para ajustar correctamente el asiento del vehículo.

Pies sobre el salpicadero

Esta imagen es típica del período vacacional: Cuando la gente se siente a sus anchas en el vehículo, suele reposar las piernas y los pies sobre el salpicadero, ¡esto sí que es estar cómodo!

Pero esto puede tener consecuencias fatales, porque, también en este caso, el airbag puede ser la perdición. Si se abriera el airbag en caso de accidente, los pies y las piernas serían arrojados contra la caja torácica del ocupante. Esto podría causar roturas, aplastamiento u otros tipos de lesiones físicas.

Nieve sobre el techo del vehículo

Al rascar el hielo del vehículo, no se debe olvidar limpiar la nieve del techo.

Si uno se olvida, existe el riesgo de que, al realizar una maniobra de frenado, la nieve caiga sobre el parabrisas y bloquee la visión del conductor.

Hay que añadir que la multa por transitar con nieve sobre el techo del vehículo asciende a 25 €.

Guardar objetos en la bandeja trasera

Los objetos colocados sobre la bandeja trasera del vehículo pueden precipitarse hacia delante durante el frenado con gran violencia.

Por ejemplo, un paraguas de 300 gramos de peso podría generar un peso de 15 kg durante una colisión circulando a 50.

Si se te cruza un animal en plena autopista, piensa si merece la pena esquivarlo

Sé que este artículo no va a gustar a la Sociedad Protectora de Animales, pero creo necesaria hacer esta reflexión sobre el riesgo de esquivar un animal que se te cruza en plena autopista.

Hector Ares en Motorpasión

El pasado domingo ibamos por la autopista A6 camino de Madrid tras pasar un fin de semana en Galicia. La densidad de tráfico era bastante alta, aunque sin retenciones. La noche caía, la música sonaba plácidamente y los asientos ventilados de aquella berlina generalista nos ayudaban a combatir el insoportable calor. Las luces del coche comenzaban a ser el mejor aliado para iluminar el camino. El camino… y el zorro que se nos cruzó en plena autopista.

Porque a pesar de que circulaba por una autopista de peaje, la extremadamente cara A6 que enlaza Madrid hacia el noroeste de España, y que teóricamente ese tipo de vías disponen de vallado para evitar la entrada de animales, ahí apareció el cual Antonio Banderas en la película ‘El Zorro‘.

Una decisión rápida y acertada

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A decir verdad, cuando vi que un animal se metía en la calzada desde el margen derecho de la carretera, pensé que se trataba de un perro. Estaba bastante lejos, justo entrabando en la calzada en el límite más lejando de iluminación de las luces del coche, pero lo hacía tan despacio que en décimas de segundo, circulando a 120 km/h como circulaba en aquel momento, estábamos casi encima de el.

Tocaba entonces tomar una decisión rápida y acertada: tratar de esquivar al animal o no hacerlo y asumir el imapcto. Por suerte, aunque como decía antes el tráfico esa noche era denso, estaba en uno de esos tramos libres de coches a mi alrededor entre el convoy de vehículos que acababa de adelantar y el siguiente que se veía a lo lejos.

Con un “tranquila” avisé a mi novia, que iba en el asiento del copiloto, de que algo iba a pasar. Haciendo uso de todo lo que, por suerte, he aprendido en los múltiples cursos de conducción a los que he asistido a lo largo de mi vida, decidí en milésimas de segundo tratar de evitar al animal, que en ese momento ya se encontraba en el punto medio de separación de ambos carriles.

Animales Carretera

Para evitar el impacto pisé enérgicamente el freno y me desplacé al mismo tiempo hacia la derecha, sobrepasando incluso el límite natural del carril y pisando parte del arcén. Fue un movimiento inenso a nivel de frenos, aunque no llegó a actuar el ABS, pero suave con la dirección para no desestabilizar el coche. El animal por suerte no se paró en medio de la carretera y justo llegó al arcén izquierdo al mismo tiempo que yo pasaba con el coche a su lado en plena deceleración.

Situación superada, por suerte, pero además de tener que calmar a mi novia que no entendía del todo bien por qué había hecho esa maniobra de emergencia, me puse a pensar si esto es lo que debería haber hecho. Por suerte, en mi caso salió bien, ya que la velocidad no era excesivamente alta y toda la maniobra se llevó a cabo con cierta distancia de seguridad. Pero ¿y si el animal hubiese salido a la carretera más cerca? ¿Hubiese merecido la pena hacer lo mismo? ¿Y si yo fuese más rápido? ¿Hubiese podido salvar la situación sin riesgos?

Una frenada de emergencia con esquiva

Durante los kilómetros siguientes, y con el sobresalto natural todavía en el cuerpo, le di muchas vueltas a la cabeza. Tengo claro que hice lo correcto en mi caso, pero no tengo claro que todo el mundo sepa hacer una frenada con esquiva con seguridad. Ese tipo de maniobras las trabajamos mucho siempre que acudimos a cursos de perfeccionamiento de la conducción, pero jamás harás algo así en una autoescuela.

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Por eso, creo que hay ocasiones en las que es mejor tratar de mantener la calma y si te sale un animal a la carretera, asumir que es más seguro atropellarlo que tratar de esquivarlo. Porque una maniobra de esquiva, puede acabar con una desestabilización del coche, con un impacto contra alguna de las barreras de protección lateral o incluso con un vuelco.

Porque aunque hoy en día los coches modernos (no olvidemos que España tiene el parque de vehículos más antiguo de Europa) incorporan sistemas como los controles de tracción y estabilidad entre muchos otros, las leyes de la física están ahí y una vez que los sobrepasas la electrónica deja de tener sentido.

Así pues, creo que es bueno pensar en ello de forma previa, tener nuestra mente preparada para cuando se de esa situación con la que teóricamente el 94% de los conductores se han topado, tomar la decisión acertada. Estar preparados para asumir que vamos a colisionar con un animal, con lo desagradable que es para los ocupantes del vehículo, o que vamos a esquivarlo con todas las garantías de seguridad. Eso es lo que hay que tener claro.

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Dependiendo del tamaño del animal, claro, los daños en el vehículo pueden ser desde mínimos hasta graves. Un perro pequeño, un gato, un zorro. Ese tipo de animales de complexión media no deberían causar grandes daños en nuestro vehículo en caso de atropello inevitable, ni provocar una modificación importante en la velocidad y la trayectoria de la marcha.

En cambio, si el animal es más grande como un perro de complexión grande, un corzo, un jabalí u otro tipo de animal de estas características, tal vez siga mereciendo la pena impactar contra ellos, pero siendo conscientes de que en estos casos, seguramente haya daños en el vehículo que nos obliguen a detener la marcha y revisar el estado del mismo.

Cuando los animales son más grandes que estos, por ejemplo vacas, toros, caballos o ciervos, evidentemente el atropello es la opción menos recomendable, ya que por su peso y envergadura, el impacto tendría fatales consecuencias para los ocupantes del vehículo. En caso de encontrarte con alguno de estos en la carretera, tu única opción es frenar o esquivarlo. Dios quiera que nunca estés en esa situación.

Ciervo Atropello

Así pues, todo este artículo lo he escrito simple y llanamente para una cosa. Para que todos pensemos si circulando por una vía de alta velocidad como autopista o autovía, somos capaces de esquivar a un posible animal que se cruce en nuestro camino o si por el contrario compensa atropellarlo. Porque en otro tipo de carreteras de velocidad más reducida, se supone que deberíamos poder frenar y evitar el impacto con el animal, que el pobre no sabe dónde está y la situación de riesgo que está provocando.

Situaciones extremas al volante que deberías saber dominar sin perder la calma

Generalmente, el conductor medio no tiene ninguna idea de cómo comportarse ante situaciones extremas al volante. Esto es algo normal, ya que cuando salimos de la autoescuela sabemos poco más que conducir el coche. A no ser que hayamos realizado algún curso de conducción avanzada o seamos integrantes de los cuerpos de seguridad del estado, no tenemos por qué saber cómo comportarnos ante este tipo de situaciones.

A pesar de que el avance de la tecnología ha ayudado mucho a reducir la cantidad de imprevistos al volante y a que podamos salir de ellos de la mejor forma posible, hay muchas situaciones que se escapan de nuestras manos. Son muchas las variables que afectan a la circulación, como puede ser el propio conductor, el estado del vehículo y algunas externas que se escapan de nuestro control. Ante todo lo importante es mantener la concentración al volante, ser responsables y no bajar la guardia.

Lo que está claro es que a pesar de que todo esté correctamente, nadie está a salvo de verse en la situación de realizar una maniobra extrema al volante. Y llegado el momento, cuanta más información dispongamos sobre cómo solventarla, mucho mejor.

Frenada de emergencia

La frenada de emergencia es una de las maniobras más comunes que se puede encontrar uno cuando va circulando. Lo cierto es que la técnica para realizar una frenada de emergencia no es demasiado complicada, pero conviene no olvidar algunos pequeños matices.

Partiendo de la base de que el coche tiene ABS, lo que debemos hacer ante una frenada de emergencia es pisar el pedal de freno todo lo fuerte que podamos, a la vez que pisamos el embrague para evitar que el coche se cale, algo que haría que perdiéramos, por ejemplo, el servofreno. Puede ser que notes que el pedal de freno vibra. Es algo totalmente normal y además nos indica que el ABS está trabajando.

Cabe resaltar la importancia de tener los neumáticos en buen estado. Por muy rápido que reaccionemos, si los neumáticos no están en las condiciones idóneas la distancia de frenado aumentará de forma importante.

Aquaplaning

La lluvia es uno de los factores que más afecta a la siniestralidad. Cuando un neumático no es capaz de evacuar todo el agua de la carretera, se produce el efecto conocido como aquaplaning o hidroplaneo. Esto se debe a que el neumático alcanza su límite de evacuación de agua. Llegado ese momento, se crea una película de agua entre el neumático y la carretera, de tal forma que este pierde la adherencia y patina. Dejaremos de controlar la dirección, y por mucho que frenemos el coche no responderá.

Una cosa tiene que quedar clara: el límite legal de velocidad no siempre es la velocidad adecuada para circular cuando está lloviendo o la carretera está mojada. A más velocidad y mayor cantidad de agua, más posibilidad de sufrir aquaplaning. Por lo tanto, lo mejor es curarse en salud y adaptar la velocidad a la condiciones de la vía.

Los neumáticos también juegan un papel fundamental a la hora de evitar el aquaplaning. Cuanto menor sea el surco, menor capacidad de evacuación de agua tendrá el neumático. Debemos ser conscientes de que incluso si el neumático aún se mantiene dentro del límite legal de 1,8 mm de surco, no tendrá la misma capacidad de evacuar agua que uno nuevo.

Si aun siguiendo todos estos consejos ocurre el aquaplaning, ni frenes ni gires el volante. Lo que se debe hacer es levantar el pie del acelerador , de tal forma que el coche pierda velocidad y las ruedas pueden volver a estar en contacto con el asfalto. Si frenas, se bloqueará la rueda, algo que puede ser un problema cuando el coche deje de patinar. Por otro lado, si giras el volante, es posible que las ruedas no miren en la dirección de la marcha cuando el coche deje de patinar. Un problema si miran hacia la mediana, o peor, hacia el carril contrario.

Derrapaje

Derrape

Un derrapaje ocurre cuando los neumáticos pierden adherencia. Puede ser consecuencia de un giro brusco, una frenada fuerte o ir demasiado rápido en un lugar donde las condiciones de adherencia no son las mejores debido a cosas como la suciedad, el agua o el hielo. Si bien es cierto que las ayudas electrónicas ayudan a evitar este tipo de situaciones, hay situaciones en las que derrapar es inevitable.

Para evitar el derrapaje tenemos que ser conscientes del estado de la carretera, y reducir la velocidad si creemos que su estado no es el ideal. Es recomendable utilizar los controles del coche de forma suave, firme, pero suave. Hacer acelerones, giros o frenos bruscos aumentará nuestras posibilidades de sufrir un derrapaje.

En el caso de que lo suframos, es conveniente conocer algunos consejos que nos permitirán salir airoso de la situación. Debemos diferenciar entre dos tipos de coches: de tracción delantera y de tracción trasera.

Si el coche es de tracción delantera, debemos efectuar el llamado “contravolante”. Ponemos el ejemplo de una curva de derechas. Si el coche comienza a derrapar de tal forma que la parte trasera nos quiere adelantar, debemos girar el volante (de forma rápida pero no brusca) en la dirección contraria , mirando hacia dónde queremos ir. Además, aunque parezca extraño, no debemos levantar el pie del acelerador ni pisar el freno. A veces incluso es recomendable acelerar más.

Si el coche es de tracción trasera, debemos actuar de la misma forma, pero con una gran diferencia: será necesario levantar el pie del acelerador. Si el coche está derrapando es porque las ruedas traseras han perdido adherencia. En ese caso, acelerar es contraproducente, ya que eso hará que derrapen aún más.

Cuando revienta un neumático

Lo primero, debemos hacer todo lo posible para no llegar a esta situación. Esto incluye revisar el estado de los neumáticos de vez en cuando, comprobando que tengan la presión adecuada y que no hay abolladuras o grietas. Debes tener en cuenta que tres de cada cuatro accidentes se deben a defectos en los neumáticos, según Real Automóvil Club de España (RACE). Incluso el neumático puede llegar a reventar si se combina una presión demasiado baja con una carga excesiva.

Sea como fuere, hay variables fuera de nuestro control que puede hacer que un neumático reviente. Llegado el caso, es recomendable saber cómo actuar.

Marcas Carretera

En caso de reventón, lo primero que debemos hacer es mantener tener el volante fijo , ya que el coche tenderá a girar hacia el lado del neumático reventado. Frenar en seco puede ser uno de los primeros impulsos, pero se debe evitar ya que puedes perder el control del coche por completo. Lo ideal es disminuir la velocidad con la caja de cambios y con la deceleración natural, de tal forma que el coche vaya frenando progresivamente y puedas situarte en un lugar seguro.

Obstaculo

Esquivar un obstáculo a gran velocidad

Esquivar un obstáculo a gran velocidad es una de las maniobras más comunes que nos podemos encontrar en nuestro día a día. Uno de los consejos más importantes es mirar siempre hacia dónde quieres ir y no hacia el obstáculo. Hacia la solución y no hacia el problema.

El siguiente paso es pisar el freno a fondo y girar el volante hacia el lado que nos permita esquivar el obstáculo de la forma más segura posible. De nuevo, el pedal de freno puede comenzar a vibrar, lo que nos indica que el ABS está funcionando. Si no tenemos ABS, es posible que los frenos se bloqueen, en ese caso hay que rebajar la presión que ejercemos sobre el freno. Una vez más, el estado del neumático será esencial en la distancia de frenado.

Después de esquivar el obstáculo, debemos volver a nuestro carril de forma suave, y comprobando que no haya ningún obstáculo más en el camino. Una vez que hemos vuelto la situación inicial, podemos detenernos en un lugar seguro si fuese necesario.

Desde Continental se está impulsando la iniciativa VisionZero, que tiene como objetivo alcanzar un horizonte con cero muertes, cero lesiones y cero accidentes. Como autoridad en la materia, el objetivo es concienciar sobre la importancia que tienen los neumáticos y los sistemas de frenado en la seguridad vial.

Anatomía de una frenada: cuando el estado del neumático puede evitar una muerte

Anatomía de una frenada: cuando el estado del neumático puede evitar una muerte

Vamos por la carretera a 100 kilómetros por hora, de repente vemos un obstáculo en la calzada, tenemos un problema y para que la historia acabe bien, los factores que influyen son muchos y variados.

Por una parte todo lo que tiene que ver con el factor humano y la vía, como el tiempo de reacción, que depende sobre todo del estado del conductor, y el entorno, la visibilidad, las climatología y la calzada. Por otro lado, el estado del vehículo, y aquí hablaríamos de los sistemas de frenos, suspensión, dirección, y por supuesto de los neumáticos, porque hay una cosa clara: el elemento que va a transmitir la voluntad del conductor a la carretera, no son otros que las ruedas. Siempre se tiende a pensar en las distancias, tanto de frenada como de seguridad, cuando se habla de circulación en carretera, pero no se pueden pasar por alto las distancias de frenada en ciudad. Frenar a tiempo en vias urbanas supone en un atropello, la diferencia de que un peatón resulte herido leve o incluso pueda llegar a perder la vida.

Existen dos circunstancias muy fáciles de comprender que se deben dar para que un vehículo sea controlable. La primera es que las ruedas estén siempre en contacto con la calzada, y la segunda que estas estén rodando y no deslizándose.

Ruedas “pegadas al suelo”

La suspensión del vehículo contribuye a mejorar el confort de los ocupantes, pero cuando hablamos de seguridad, aparte de mantener la estabilidad, la suspensión de un coche trabaja precisamente para eso, para que las ruedas estén siempre en contacto con el suelo, es obvio que unas ruedas que no tocan el suelo no pueden guiarlo.

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En caso de circular con una suspensión en mal estado, la distancia de frenada aumentaría y se perdería estabilidad en curvas.

UNA SUSPENSIÓN EN MAL ESTADO PROLONGA LA DISTANCIA DE FRENADO Y PROVOCA INESTABILIDAD EN EL VEHÍCULO

En una suspensión tradicional básicamente los muelles helicoidales ejercen una presión para pegar la rueda al suelo y los amortiguadores hacen que las oscilaciones debidas a las irregularidades del terreno se suavicen y no se trasmitan a la carrocería, lo que comprometería la estabilidad.

Pues bien, el mejor sistema de suspensión no será efectivo con unas ruedas deshinchadas, sin presión o sencillamente en mal estado, ya que si el contacto es defectuoso la respuesta de nuestro coche también lo será.

Cuando los amortiguadores están gastados el neumático va a rebotar en la carretera, a medida que pasa el tiempo se produce un desgaste irregular en la banda de rodadura, estas irregularidades se pueden notar fácilmente pasando la palma de la mano por la banda de rodadura de nuestras ruedas.

Un estudio realizado por Gabinete de Estudios para la Seguridad del Automóvil de los Fabricantes de Amortiguadores (GESAFA), deja patente la influencia del estado de los amortiguadores en la distancia de frenada.

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Se realizaron pruebas sobre un vehículo con 65.000 km, sobre asfalto liso y a una velocidad de 100 km/h. En esas circunstancias, cuando se accionaba el freno se recorrían 42,1 metros hasta que el coche se detenía, sin embargo, cuando el vehículo montaba amortiguadores nuevos lo hacia en 40,55 metros, es decir un metro y medio menos.

Sobre asfalto rugoso, tanto la distancia de frenada como la diferencia en la distancia recorrida entre el coche con amortiguadores nuevos y el que montaba usados, eran mayores. Con los amortiguadores nuevos se frenaba en 44,2 metros y con los usados 46,7 metros.

Ruedas rodando

Antes de la llegada del sistema antibloqueo de frenos (ABS), cuando el conductor pisaba el pedal de freno a tope y bloqueaba las ruedas los coches se deslizaban por la calzada y por mucho que se quisiera modificar la trayectoria girando el volante el coche no respondía y seguía en línea recta hasta que chocaba o salía de la vía.

Infografia Abs

El sistema ABS, permite el control del vehículo, ya que las ruedas no se bloquean, es decir, siguen girando y gracias a ello permiten que el conductor se pueda hacer con la dirección. Todos los sistemas que han venido después trabajan bajo el mismo principio, el sistema ESP, o Sistema de Control de Estabilidad, actúa frenando las ruedas necesarias en cada momento para mantener la estabilidad del coche.

Cuando se trata de evitar un obstáculo, el conductor además de reducir la velocidad, va a girar el volante, en caso de que lo haga hacia la izquierda el ESP frenaría la rueda trasera izquierda. para ayudar al conductor con el giro. Una vez evitado el obstáculo, y para evitar que el vehículo se nos vaya de atrás, el ESP frenará la rueda delantera izquierda para mantener la trayectoria.

Esp Funcionamiento del ESP. Imagen | Agustín Galdón

Pero al igual que ocurría con el ABS, el estado de los neumáticos para conseguir el éxito en una maniobra resulta fundamental. La coordinación entre fabricantes de neumáticos y de sistemas de seguridad se hace imprescindible y en este sentido, Continental aporta su experiencia global en tecnologías clave para lograr una seguridad vial más efectiva, algo esencial para conseguir el gran objetivo: VisionZero.

Hay que tener en cuenta que el periodo de tiempo en que actúan estos sistemas en estas circunstancias es de segundos. Aumentar las distancias recorridas por causa de unos neumáticos en mal estado pueden dar lugar a que, a pesar de que el sistema funcione perfectamente se produzca el accidente, y se ha producido por unos neumáticos en mal estado.

Ayudas en la frenada

El Asistente de frenada o como se conoce por sus siglas en inglés BAS (Brake Asssitance System) es un dispositivo que funciona en combinación con otros sistemas como el ABS y el ESP. Este sistema interpreta cuando el conductor quiere realizar una frenada de emergencia, esto lo hace porque detecta lo “rápido” que levantamos el pie del acelerador y “lo fuerte” que pisamos el pedal del freno. Cuando se detecta esto, el sistema actúa aumentando la presión que se ejerce en el pedal, ayudando al conductor.

El BAS se introdujo en el año 1994 En España, según la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil la frenada automática de emergencia, en sus distintas versiones, podría salvar 200 vidas al año si lo incluyera todo el parque automovilístico.

El sistema de frenada automática de emergencia está disponible como equipamiento de serie u opcional en 1 de cada 3 vehículos matriculados en España, según el Barómetro de Seguridad Vial y Medio Ambiente Anfac.

Adaptarse a cada situación

Versatilidad, esa es una de las características de un buen coche y de un buen conductor. No siempre el entorno y las situaciones son las mismas. La versatilidad es la que hace que coche y conductor se adapten a los cambios y puedan dar la mejor respuesta en cada caso.

Hay aspectos como la carga del vehículo que influyen de forma decisiva en la distancia de frenada, se necesita más espacio para detener 1.500 kilos que 1.000. Las leyes de la física mandan, y la inercia de un cuerpo que se mueve a una velocidad es la que es. ¿Pero no se puede hacer algo…?.

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Sí, si echamos un vistazo a la presión recomendada por el fabricante, cuando el vehículo va cargado debemos aumentar la presión. La razón es sencilla, con el coche cargado, el neumático va a ejercer más presión por los extremos del neumático y la parte central puede perder el contacto con la calzada. Por ese motivo, al aumentar la presión conseguiremos que el contacto del neumático con la calzada sea total.

Otro aspecto al que debe adaptarse el conductor es al tipo de firme, y especialmente cuando este está mojado, en ese caso el agarre del neumático es menor, sencillamente porque existe una película de agua entre la rueda y el suelo que si no es evacuada correctamente mediante el dibujo del neumático puede llegar a producir el efecto “aquaplaning”.

En definitiva, teniendo en cuenta que los accidentes por “no pararse a tiempo” son muy numerosos, no cabe duda que la prevención por parte del conductor es fundamental, pero además, tener los neumáticos a punto nos puede evitar el accidente, sobre todo cuando este depende de la distancia que tardamos en detenernos.